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Detector de IA: saber si un texto es de ChatGPT

Un detector de IA es una herramienta que analiza un texto y estima qué probabilidad hay de que lo haya escrito una inteligencia artificial como ChatGPT. La mayoría son páginas web gratuitas que puedes usar desde el navegador del móvil, sin instalar nada. Eso sí: ningún detector es fiable al cien por cien, así que conviene tomar su resultado como un indicio, nunca como un veredicto.
Si has llegado hasta aquí es porque quieres comprobar un texto y, casi con seguridad, quieres hacerlo desde el teléfono. Buena noticia: no necesitas un ordenador ni descargar aplicaciones raras. Casi todos los detectores de IA funcionan directamente en el navegador del móvil, tanto en Android como en iPhone. En esta guía te explicamos cuáles usar, cómo se usan paso a paso y —esto es lo importante— hasta dónde puedes fiarte de ellos. Si además te interesa el tema de la IA en general, echa un vistazo a las mejores apps de inteligencia artificial, donde reunimos las herramientas más útiles del momento.
Un detector de IA es un sistema que lee un texto y calcula la probabilidad de que lo haya generado un modelo de lenguaje, como los que están detrás de ChatGPT, Gemini o Claude. No «sabe» quién escribió el texto: lo estima a partir de patrones estadísticos.
Para entenderlo sin tecnicismos, estos detectores se fijan sobre todo en dos señales:
El problema es evidente en cuanto lo piensas un momento: una persona que escribe de forma clara, ordenada y correcta produce exactamente las mismas señales que una IA. Por eso estos sistemas se equivocan más de lo que parece, y por eso más abajo insistimos en sus límites.
Estos son algunos de los detectores más conocidos y usados. Casi todos son páginas web, de modo que se abren igual desde el móvil que desde el ordenador; solo cambia el tamaño de la pantalla.
| Herramienta | Tipo | Versión gratuita | Español | Uso desde el móvil |
|---|---|---|---|---|
| ZeroGPT | Web | Sí | Sí (tiene versión en español) | Desde el navegador |
| GPTZero | Web | Sí (con límite mensual) | Sí | Desde el navegador |
| Scribbr | Web | Sí | Sí | Desde el navegador |
| QuillBot | Web | Sí | Sí | Desde el navegador |
| Copyleaks | Web | Con registro | Sí (30+ idiomas) | Desde el navegador |
| Grammarly AI Detector | Web | Sí | Interfaz en inglés | Desde el navegador |
| Smodin | Web | Sí | Sí (100+ idiomas) | Desde el navegador |
Como ves, la columna de «Tipo» es prácticamente toda «Web»: no son apps de la tienda de aplicaciones, sino páginas que se usan desde el navegador. Algunas ofrecen además extensiones para el navegador de escritorio, pero para comprobar un texto suelto no necesitas nada de eso. Si lo que buscas son aplicaciones de IA de verdad para el teléfono, tienes una selección en nuestra guía de apps de chatbots con IA.
El proceso es casi idéntico en cualquier detector y funciona igual en Android que en iPhone. Así se hace:
Un par de detalles prácticos. Los textos muy cortos dan resultados poco fiables: cuanto más largo sea el fragmento, más base tiene el detector para estimar. Y si un texto te preocupa de verdad, pásalo por dos o tres detectores distintos y compara: si todos coinciden, el indicio es más sólido; si se contradicen entre ellos, ya sabes lo que vale ese porcentaje.
No siempre necesitas una herramienta. Con un poco de práctica, hay pistas que delatan un texto generado por IA sin necesidad de analizarlo:
Ninguna de estas señales por separado demuestra nada: hay personas que escriben así de forma natural. Pero varias juntas sí son un buen motivo para mirar el texto con más atención.
Aquí es donde hay que ser honesto. Ningún detector de IA es una prueba definitiva, y este es el dato que más conviene tener claro si eres estudiante o profesor.
El ejemplo más contundente lo dio la propia OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT. En 2023 lanzó su «AI Text Classifier» y pocos meses después, en julio de ese año, lo retiró por su baja precisión: solo identificaba correctamente alrededor del 26 % de los textos escritos por IA. Si ni la empresa que fabrica el modelo consigue detectarlo con fiabilidad, es razonable desconfiar de cualquier detector que prometa un cien por cien de acierto.
El riesgo real tiene dos caras:
No es un problema teórico. Ha habido casos reales de estudiantes acusados injustamente a partir del resultado de un detector, con reclamaciones de por medio. Por eso el criterio que defendemos es sencillo: el porcentaje de un detector es un indicio, no un veredicto.
Si eres profesor, usa el detector como una alarma, no como una sentencia. Un porcentaje alto es motivo para hablar con el alumno y pedirle que explique su trabajo, no para suspenderlo sin más. Fíjate también en el contexto: borradores, historial de versiones, coherencia con trabajos anteriores y la conversación cara a cara suelen decir más que cualquier cifra.
Si eres estudiante y un detector marca tu texto como IA sin que lo sea, no entres en pánico: pásalo por otras herramientas, guarda tus borradores y el historial de escritura, y ofrece explicar tu proceso. Tener pruebas de cómo trabajaste es tu mejor defensa frente a un falso positivo.
Y si lo que te interesa es el otro lado —cómo se generan estos textos e imágenes—, puedes trastear con herramientas como Google Gemini o probar a crear imágenes con IA para entender de primera mano cómo funcionan estos modelos.
Un detector de IA no es una prueba judicial ni una verdad absoluta. Es una estimación estadística que puede fallar en ambos sentidos. Por eso conviene recordar tres reglas básicas:
Tratado así, un detector es una herramienta útil para levantar una sospecha razonable. Tratado como una prueba definitiva, se convierte en una fuente de errores injustos.
Puedes pegarlo en un detector de IA como ZeroGPT o Scribbr desde el navegador del móvil y ver el porcentaje que te da. Como apoyo, fíjate en señales como un tono muy uniforme, la falta de detalles concretos o las muletillas repetidas. Ninguna pista por sí sola es concluyente.
No hay un ganador absoluto. En pruebas independientes, herramientas como Copyleaks, Scribbr o GPTZero suelen aparecer entre las más precisas, pero los resultados varían según el texto y ninguna acierta siempre. Lo más sensato es cruzar el resultado de dos o tres detectores en lugar de confiar en uno solo.
Solo hasta cierto punto. Cometen falsos positivos, marcando como IA textos escritos por personas, y falsos negativos, dejando pasar textos de IA retocados. La propia OpenAI retiró su detector en 2023 por baja precisión. Por eso su resultado debe tomarse como un indicio, no como una prueba.
Sí. ZeroGPT, GPTZero, Scribbr, QuillBot, Grammarly y Smodin ofrecen versiones gratuitas que funcionan desde el navegador del móvil, sin instalar nada. Algunas limitan el número de palabras o análisis gratuitos al mes, o piden registro para usar todas sus funciones.
Sí, y con relativa facilidad. Reescribir un texto de IA, cambiar el orden de las frases o usar herramientas que «humanizan» el contenido puede bastar para que pase el filtro. Es otra razón para no considerar el resultado de un detector como una prueba definitiva.