Archero 2: cómo se juega y en qué cambia frente a Archero
Cookie Clicker: trucos y consejos para avanzar rápido

En Cookie Clicker se avanza rápido comprando el edificio que antes se paga solo, no el más caro: la abuela se amortiza en 100 segundos y la granja en 138. A partir de ahí la diferencia la marcan las mejoras de abuelas, encadenar galletas doradas y ascender en el momento justo.
El error clásico del principiante es guardar galletas para comprar lo más caro que ve en la lista. Cookie Clicker no funciona así. Lo que importa es el tiempo de amortización: cuántos segundos tarda un edificio en devolverte lo que te ha costado. Si un edificio se paga solo en dos minutos y otro tarda cuarenta, el primero es mejor compra aunque produzca mil veces menos.
Hay un segundo detalle que cambia toda la aritmética: cada unidad que compras encarece la siguiente un 15 %. Por eso el precio que ves en la tabla solo es válido para la primera. Cuando llevas cincuenta abuelas, la abuela número cincuenta y uno ya no es una ganga, y ahí es cuando conviene mirar el siguiente edificio de la lista.
| Edificio | Coste de la primera unidad | Galletas por segundo (base) | Tarda en amortizarse |
|---|---|---|---|
| Cursor | 15 | 0,1 | 150 s (2,5 min) |
| Abuela | 100 | 1 | 100 s (1,7 min) |
| Granja | 1.100 | 8 | 138 s (2,3 min) |
| Mina | 12.000 | 47 | 255 s (4,3 min) |
| Fábrica | 130.000 | 260 | 500 s (8,3 min) |
| Banco | 1,4 millones | 1.400 | 1.000 s (16,7 min) |
| Templo | 20 millones | 7.800 | 2.564 s (42,7 min) |
| Torre de mago | 330 millones | 44.000 | 2,1 horas |
| Envío | 5.100 millones | 260.000 | 5,4 horas |
| Laboratorio de alquimia | 75.000 millones | 1,6 millones | 13 horas |
Leído de arriba abajo, el orden natural de la partida temprana es el que ya sugiere la tabla: unos cuantos cursores para no depender del dedo, abuelas hasta que dejen de ser baratas, granjas, minas y fábricas. A partir del banco los tiempos se disparan y el juego cambia de ritmo: ahí ya no compras para producir más ahora, compras para desbloquear mejoras y minijuegos.
Y una corrección que arrastraba esta guía desde hace años: la fábrica no produce 47 galletas por segundo, produce 260. Las 47 son de la mina. Es una confusión que circula por medio internet y descoloca a quien intenta calcular su producción a mano.
Las abuelas parecen un edificio menor porque hornean una galleta por segundo, pero son el eje de la partida. La razón no es lo que producen, sino lo que hacen producir a los demás. Cada edificio a partir de la granja tiene su propio tipo de abuela asociada, y comprar esa mejora conecta los dos.
La escala es sencilla de recordar: las granjas ganan un 1 % de producción por cada abuela que tengas, las minas necesitan dos abuelas para ese mismo 1 %, las fábricas tres, y así sucesivamente edificio a edificio. Con cien abuelas y la mejora comprada, tus granjas van al doble. Con quinientas, la cosa deja de ser un detalle.
Por eso conviene no descuidarlas cuando llegas a los edificios caros. Cada vez que desbloquees un edificio nuevo, mira si su mejora de abuelas está disponible: suele ser la compra con mejor relación entre lo que cuesta y lo que devuelve.
La mejora «Mente excepcional» arranca el famoso apocalipsis de las abuelas, que avanza en tres fases: primero las abuelas se enfadan y aparecen más galletas de la ira, después llega el «Barrido de cerebros comunales» y se vuelven abiertamente hostiles, y con el «Pacto de las abuelas» el mundo se llena de wrinklers.
Mucha gente lo evita por miedo, y es una decisión defendible si vas justo de producción. Pero conviene saber lo otro: cada wrinkler se cuelga de la galleta grande y se come una parte de tu producción, y al reventarlo devuelve con intereses todo lo que había absorbido. Bien gestionado, el apocalipsis es una fuente de galletas, no un castigo. Si te arrepientes, «Promesa de las abuelas» y «Convenio de las abuelas» te dejan volver atrás.
Las galletas doradas aparecen solas en cualquier punto de la pantalla y duran pocos segundos. Pulsarlas siempre merece la pena, pero el salto de nivel llega cuando dejas de tratarlas como una recompensa suelta y empiezas a encadenarlas.
Los dos efectos que importan son estos. Frenesí multiplica por 7 tu producción por segundo durante 77 segundos. Frenesí de clics multiplica por 777 el valor de cada clic, pero solo durante 13 segundos. Si el segundo cae dentro del primero, los multiplicadores se acumulan y cada clic vale 5.439 veces lo normal. Ese es el combo que la comunidad lleva años persiguiendo y no requiere ningún truco: requiere estar delante de la pantalla y tener paciencia.
Dos consejos que suben mucho la probabilidad de que ocurra. El primero es comprar cuanto antes la mejora «Buena suerte», que dobla la duración de los efectos de las galletas doradas y hace que ese Frenesí de clics de 13 segundos pase a 26. El segundo es llegar a las galletas doradas con galletas guardadas en el banco, porque el efecto «Suerte» te entrega de golpe una parte de lo que tienes acumulado: si estás a cero, te da calderilla.
Los terrones de azúcar se desbloquean cuando has horneado mil millones de galletas en total y aparecen bajo el contador, arriba a la izquierda. Son la moneda con la que se sube de nivel a los edificios y con la que se abren los minijuegos, y su ritmo es deliberadamente lento.
El ciclo es el mismo siempre: un terrón tarda 20 horas en madurar, tres horas más en estar completamente maduro y cae solo a las 24 horas. Puedes cosecharlo en cuanto madura, pero hacerlo antes de que esté del todo listo tiene un 50 % de probabilidades de que se pierda y no obtengas nada. Si no vas a estar delante, lo más rentable es no tocarlo: al caer solo se recoge sin riesgo.
Con el primer terrón que consigas, la mejor inversión no es subir producción sino abrir un minijuego. Cada uno se desbloquea gastando un terrón en subir a nivel 1 el edificio correspondiente:
Un aviso práctico: puedes gastar terrones en recargar el temporizador de un minijuego, pero al hacerlo se activan quince minutos de enfriamiento para los temporizadores de todos. No es una vía para acelerar cuatro minijuegos a la vez.
Ascender es reiniciar la partida a cambio de mejoras permanentes. Para llegar al primer nivel de prestigio necesitas un billón de galletas horneadas, y la progresión es cúbica: el nivel 2 pide ocho billones, el nivel 3 veintisiete, y así. Cada nivel de prestigio te da un chip celestial para gastar en el árbol de mejoras celestiales.
Lo que pierdes al ascender: las galletas del banco, los edificios y las mejoras normales de la partida. Lo que conservas: los logros, los terrones de azúcar, los niveles de edificio y todo lo comprado en el árbol celestial, que se aplica desde el primer segundo de la partida siguiente.
La pregunta de cuándo hacerlo no tiene respuesta única, pero sí una regla que funciona: asciende cuando la partida se te haya vuelto lenta, es decir, cuando lleves horas sin poder comprar nada relevante. Ascender demasiado pronto tira progreso a cambio de un par de chips; ascender demasiado tarde es dejar de aprovechar un multiplicador que ya tienes ganado. Las guías de ascensión lo resumen en una cuenta: reinicia cuando el reinicio te vaya a dejar, como mínimo, con el doble de nivel de prestigio del que tienes ahora.
Con el árbol celestial desbloqueas «Cambiador de temporadas», una mejora que cuesta 1.111 chips celestiales y que te deja elegir la temporada activa cuando quieras. Cada cambio dura 24 horas antes de volver a la temporada natural del calendario.
Las cinco temporadas se fueron añadiendo entre 2013 y 2014: Halloween, Navidad, San Valentín, el Día de los Negocios y Pascua. Cada una trae su propia galleta de temporada y su tanda de mejoras, y el precio de esas galletas sube con cada compra, así que no se completan de una sentada. La de San Valentín es la más directa, porque son mejoras que se compran y ya está. La de Navidad depende de los renos, y Halloween y Pascua, de caídas aleatorias. Si estás cazando logros, este es el bloque que más tiempo real consume.
Conviene tener claro en qué versión estás, porque no todas se comportan igual.
La versión web sigue viva y gratuita en el sitio de su autor, Julien Thiennot, más conocido como Orteil, desde 2013. Es la versión de referencia y la que sirve de base para todo lo demás. La partida se guarda en tu propio navegador, y desde las opciones puedes exportar el guardado como texto e importarlo en otro sitio, que es la forma limpia de no perderla si cambias de ordenador.
La versión de Steam salió el 1 de septiembre de 2021 por 4,99 dólares, con banda sonora nueva de C418, guardado en la nube y logros de Steam. Es la misma partida con envoltorio de escritorio, y esa capa de logros es justo la que conviene tener en cuenta antes de tocar nada, como se explica en el siguiente apartado.
En móvil hay una app oficial para Android en Google Play. Para iPhone no existe versión oficial, así que cualquier cosa que encuentres en la App Store con ese nombre es de otro estudio y es otro juego, aunque se le parezca. Si te van los juegos que avanzan solos mientras haces otra cosa, en la selección de juegos para Android sin conexión hay bastantes del mismo estilo, y en la lista de juegos adictivos para Android aparecen los idle más pulidos.
Aquí toca ser honesto, porque Cookie Clicker es un caso distinto al de los juegos competitivos. Es un idle de un solo jugador: no hay ranking, no hay rivales y, en la versión web, la partida vive entera en tu navegador, no en el servidor de nadie. Los trucos de consola existen desde siempre, son una función conocida del propio juego y Orteil nunca los ha perseguido. Modificar tu partida local no es atacar un servicio ajeno, y por eso no te vamos a soltar un «no se puede» que sería mentira.
Lo que sí te vamos a contar es el precio, porque casi nadie lo cuenta y es lo único que de verdad importa antes de decidir. En el momento en que manipulas la partida, el juego lo detecta y te marca con el logro sombra «Cheated cookies taste awful». Sombra quiere decir que se queda en el guardado y no suma: no entra en tu porcentaje de logros, no aporta leche (el bonus de producción que crece con los logros conseguidos) y ni siquiera aparece como logro en la versión de Steam. Ahí, además, con el modo de desarrollador activo los logros de la plataforma no se desbloquean mientras esté encendido. Si tu objetivo es el 100 %, un rato de curiosidad te deja la partida marcada para siempre.
Por eso aquí no hay paso a paso ni comandos. No es pudor: es que la consola no es donde está el juego. Cookie Clicker está diseñado alrededor de la espera y de decidir bien en qué gastas, y ponerle un cero de más al contador no lo hace más divertido, lo apaga.
Durante años esta guía recomendaba instalar aplicaciones para hackear juegos y las llamaba «muy eficientes». Era una recomendación heredada de otras piezas del sitio que aquí no tenía ningún sentido, y la hemos retirado.
El motivo es doble. Uno, técnico: en un juego de navegador de un solo jugador no hay monedas de pago, ni inventario en servidor, ni nada que esas apps puedan manipular que no manipules tú desde tu propia partida. Dos, práctico: para funcionar suelen pedir permisos de sistema o el dispositivo modificado, y ahí el riesgo pasa de tu partida a tu teléfono. Si te interesa el asunto en general, lo hemos desmontado con detalle en por qué las apps para hackear juegos no funcionan, y si lo que buscas es simplemente algo nuevo que jugar, empieza por los mejores juegos para móvil.
CPS son las galletas por segundo, la medida de la velocidad a la que produces sin tocar la pantalla. Es el número que aparece bajo el contador principal y el que deberías usar para decidir tus compras: un edificio interesa cuando el CPS que suma recupera su coste en poco tiempo, no cuando su cifra es la más alta de la lista.
La abuela, porque es la que antes se paga sola: 100 cookies de coste y una galleta por segundo, así que se amortiza en unos 100 segundos. Antes conviene tener unos cuantos cursores para no depender de tu dedo, y en cuanto las abuelas empiecen a encarecerse por el 15 % acumulado, el turno es de las granjas.
Se reinicia la partida: pierdes las galletas, los edificios y las mejoras normales. A cambio recibes chips celestiales según los niveles de prestigio acumulados, que se gastan en mejoras permanentes que se aplican a todas las partidas siguientes. Conservas los logros, los terrones de azúcar y los niveles de edificio, así que los minijuegos que ya tenías abiertos siguen abiertos.
Se desbloquean al hornear mil millones de galletas en total. A partir de ahí cada terrón tarda 20 horas en madurar y cae por su cuenta a las 24 horas. Puedes cosecharlo en cuanto madura, pero si lo pulsas antes de que esté completamente listo hay un 50 % de posibilidades de perderlo, así que la paciencia sale rentable.
No hay cuentas que banear en la versión web, porque la partida es tuya y local. Lo que sí ocurre es que el juego marca la partida manipulada con el logro sombra «Cheated cookies taste awful», que se queda en el guardado, no entra en tu porcentaje de logros y no aparece como logro de Steam. En la versión de Steam, además, tener activo el modo de desarrollador desactiva los logros de Steam mientras esté encendido.
No en el sentido habitual. El juego se considera terminado cuando has conseguido todas las mejoras y todos los logros, y eso incluye logros de temporada que dependen del calendario y cantidades de galletas que exigen varios ciclos de ascensión. Es un objetivo de meses, no de tardes, y Orteil sigue añadiendo contenido de vez en cuando.
Hay varios cientos de mejoras entre las de edificio, las de galletas, las de temporada y las celestiales, y la cifra ha ido creciendo con cada actualización del juego. La forma sensata de abordarlas no es contarlas, sino comprar siempre la más barata disponible que afecte a un edificio que ya tengas en cantidad.