El «escribiendo» de WhatsApp: qué es y por qué no se oculta
Trucos de WhatsApp: los mejores consejos y funciones ocultas

Los mejores trucos de WhatsApp están en la propia app: editar un mensaje hasta 15 minutos después de enviarlo, restringir chats con un código secreto, activar la transcripción de las notas de voz, usar mensajes temporales de 24 horas, 7 días o 90 días y vincular hasta cuatro dispositivos, tablet o iPad incluidos, sin instalar nada raro.
¿Quieres sacarle todo el partido a tu WhatsApp? Llevamos años recopilando trucos de esta app y la mitad de los que circulaban por ahí ya no hacen falta: lo que antes se apañaba con una app rara, hoy es un botón del menú. Hemos limpiado la lista y la hemos dejado en lo que funciona.
Van organizados por bloques, para que vayas directo a lo que te interesa. Y si quieres el panorama completo de la app, lo tienes reunido en nuestra guía completa de WhatsApp.
| Truco | Dónde se activa | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Editar un mensaje | Mantener pulsado el mensaje, menú de tres puntos, Editar | Corregir una errata durante los 15 minutos siguientes al envío |
| Mensajes temporales | Dentro del chat, nombre del contacto, Mensajes temporales | Que lo que escribes se borre solo a las 24 horas, 7 días o 90 días |
| Duración predeterminada | Ajustes > Privacidad > Duración predeterminada | Que todos los chats individuales nuevos nazcan ya con caducidad |
| Restringir chat | Mantener pulsado el chat, menú, Restringir chat | Esconder una conversación tras la huella, Face ID o un código secreto |
| Código secreto | Carpeta Chats restringidos, menú de opciones | Ocultar hasta la propia carpeta: solo aparece al teclear el código en el buscador |
| Transcripción de notas de voz | Ajustes > Chats > Transcripciones de mensajes de voz | Leer un audio cuando no puedes escucharlo |
| Privacidad avanzada del chat | Ajustes del chat concreto | Bloquear la exportación del chat y el guardado automático de multimedia |
| Encuestas | Icono de adjuntar (clip), Encuesta | Decidir en grupo sin 40 mensajes: hasta 12 opciones |
| Eventos | Icono de adjuntar (clip), Evento | Convocar una quedada con fecha, sitio y lista de quién va |
| Mensajes destacados | Mantener pulsado el mensaje, icono de estrella | Guardar direcciones, códigos o recados en una lista aparte |
| Exportar chat | Menú del chat, Más, Exportar chat | Sacar la conversación a un archivo de texto, con multimedia o sin él |
| Enviar sin comprimir | Clip, Documento, y eliges la foto o el vídeo | Que la imagen llegue con su calidad original |


Este es el bloque que más se consulta y con razón. WhatsApp tiene bastantes interruptores repartidos por los ajustes, y unos cuantos están apagados de fábrica.
La ruta es Ajustes, Privacidad, Hora de últ. vez y en línea. Ahí eliges quién ve cuándo fue la última vez que abriste la app: todos, tus contactos, tus contactos salvo algunos, o nadie.
El detalle que mucha gente no sabe: funciona en espejo. Si tú lo escondes, tú tampoco vas a ver la última conexión de nadie. No hay forma de mirar sin dejarte mirar.
Mismo sitio, Ajustes, Privacidad, y ahí está «Confirmaciones de lectura». Al desactivarlo, tus contactos dejan de ver el tick azul cuando lees, pero tú tampoco lo verás en los mensajes que envíes.
Ojo con una limitación de siempre: en los grupos no se puede quitar. Ahí el doble check azul se sigue viendo hagas lo que hagas.
Este es de los mejores trucos de WhatsApp de los últimos años y muchísima gente no lo tiene activado. Puedes mandar cualquier conversación, incluidas las de grupo, a una carpeta aparte protegida con la huella, el Face ID o el código del móvil.
A partir de ahí, el chat desaparece de la lista principal y vive en la carpeta Chats restringidos, que sale al deslizar hacia abajo. Las notificaciones también cambian: en vez del nombre del contacto verás un escueto «WhatsApp: 1 nuevo mensaje».
Y hay una segunda vuelta de tuerca: el código secreto. Se crea desde dentro de esa misma carpeta y sirve para dos cosas. Una, desbloquear los chats con una clave distinta a la del móvil. Dos, esconder la carpeta entera, de forma que ni siquiera aparece al deslizar. Para llegar a ella tienes que escribir el código en la barra de búsqueda. Quien te coja el teléfono no verá ni el rastro.
Dos avisos que da la propia app y conviene tener claros: las llamadas de esos contactos no se bloquean, y si restauras una copia de seguridad en un móvil nuevo, los chats restringidos siguen restringidos (necesitarás la autenticación configurada para entrar).
Es una capa extra, y bastante más agresiva. Cuando la activas en una conversación concreta pasan tres cosas: no se puede exportar ese chat, el contenido multimedia no se guarda automáticamente en la galería y no se le puede pedir a la IA de la app que resuma ni que trabaje sobre esos mensajes.
En los chats individuales la puede activar cualquiera de los dos. En los grupos, solo quien administra. Se aplica a toda la conversación, no a mensajes sueltos.
Por cierto, si lo que te molesta es el asistente dentro de la app, mira cómo desactivar Meta AI en WhatsApp.
WhatsApp está desplegando los nombres de usuario, un identificador único del tipo @Nombre123 que sirve para que no tengas que dar tu teléfono. Con él, quien no te tenga guardado ve tu @ en lugar del número cuando le escribes, le llamas o coincidís en un grupo.
Dos matices importantes, porque aquí hay mucho titular confuso. El primero: el despliegue es gradual y puede que aún no te haya llegado, aunque sí puedes reservar el nombre que quieras desde ya. El segundo: tu cuenta sigue necesitando un número de teléfono, y quien ya lo tenga guardado podrá seguir escribiéndote por ahí. Lo contamos con calma en la ficha del nombre de usuario en WhatsApp.
Todo cuelga del mismo sitio, Ajustes, Privacidad, y funciona igual: eliges entre todos, mis contactos, mis contactos excepto, o nadie.
Sigue funcionando y no necesita nada instalado. Cuando te llegue el mensaje, no abras la app: activa el modo avión, entra, lee lo que quieras y cierra WhatsApp del todo antes de volver a tener cobertura. Como el móvil no ha podido mandar la confirmación, el otro no ve el tick azul.
Variante para el check gris de «recibido»: forzar la detención de la app desde Ajustes, Aplicaciones, WhatsApp. Mientras esté parada no entran mensajes, así que no es para tenerlo así todo el día.
Aquí están los clásicos, que siguen siendo los más útiles del día a día.
El sistema de símbolos es el de toda la vida y funciona igual en Android, iPhone y en el ordenador:
Se pueden combinar, siempre respetando el orden de apertura y cierre: _*vehículo*_ sale en cursiva y negrita a la vez.
Y si no te apetece memorizar símbolos, hay atajo: escribe el texto, selecciónalo antes de enviarlo y pulsa en el menú que aparece encima. En Android sale bajo los tres puntos; en iPhone, bajo el botón BIU.
Este es el truco que más veces nos han preguntado desde que existe. Tienes 15 minutos desde el envío para cambiar lo que pusiste:
Tres cosas que hay que saber antes de fiarse demasiado. Una: el mensaje editado se queda para siempre con la palabra «editado» junto a la hora, así que disimular no vas a disimular. Dos: no se envía una notificación nueva al editar, con lo cual si el otro ya lo había leído, puede que no vuelva a mirarlo. Y tres: solo se edita texto, ni fotos ni vídeos ni documentos.
Mantienes pulsado el mensaje, Eliminar, y ahí eliges entre Eliminar para mí y Eliminar para todos. En el primer caso tienes unos cinco segundos para arrepentirte pulsando «Deshacer».
La opción de borrar para todos deja en su lugar el texto «Se eliminó este mensaje», y solo aparece durante un rato limitado tras el envío. Cuando desaparece del menú, desaparece: no hay ningún método sostenible para forzarla, y los apaños de retrasar la fecha del móvil que circulan desde hace años ni son fiables ni sobreviven a las versiones actuales de la app. En los grupos, además, quien administra puede borrar mensajes de otros, y entonces se lee «Un admin. eliminó este mensaje».
Se activa desde dentro del chat, pulsando sobre el nombre del contacto y entrando en Mensajes temporales. Esas son las tres duraciones disponibles, ni más ni menos, y solo afectan a los mensajes nuevos: lo que ya estaba escrito se queda donde está.
El ajuste que casi nadie usa y que es el bueno: Ajustes, Privacidad, Duración predeterminada. Ahí decides que todos los chats individuales que abras a partir de ahora nazcan ya con caducidad, sin tener que acordarte cada vez.
En los grupos lo puede activar cualquiera por defecto, aunque quien administra puede restringirlo para que solo lo toquen los administradores.
En una conversación de 60 mensajes sin leer, responder «sí» no aclara nada. Desliza el mensaje hacia la derecha y escribe: la respuesta sale con la cita encima. También sirve mantenerlo pulsado y tocar la flecha de responder.
Hay dos búsquedas y conviene no confundirlas. La general está en la lupa de la pantalla principal y rastrea todas las conversaciones, con etiquetas para filtrar por fotos, enlaces, documentos o audios. La específica vive dentro de cada chat, en su menú de tres puntos, y busca solo ahí. Para encontrar aquel enlace de hace dos años, la segunda es mucho más rápida.
Mantén pulsado un mensaje y toca la estrella. Todo lo marcado se acumula en una lista propia a la que se llega desde el menú principal, en Mensajes destacados. Es el sitio natural para el número de portal de un amigo, el código del wifi o la dirección de la boda.
Ya no hace falta el viejo apaño de crear un grupo y echar al otro. WhatsApp tiene tu propio número disponible en la lista de contactos, marcado como tuyo, y el chat funciona como cualquier otro. Es una libreta perfecta: notas rápidas, capturas, enlaces que quieres abrir luego en el ordenador y ubicaciones que no quieres perder.

La función existe y está desactivada de fábrica, que es la razón por la que la mitad de la gente jura que no la tiene. Para encenderla:
Después, mantienes pulsada una nota de voz y eliges Transcribir. Tarda unos segundos.
Los límites, tal cual los reconoce la app. El primero son los idiomas, y ahí depende del sistema operativo: en Android por ahora solo admite inglés, portugués, español y ruso, mientras que en iPhone la lista es bastante más larga y crece con la versión de iOS (una docena de idiomas desde iOS 16 y una veintena desde iOS 17). El español está en todos los casos. Los demás límites sí son comunes: la transcripción la genera tu propio móvil (nadie fuera del chat la ve, tampoco WhatsApp) y solo la ve quien recibe el audio, nunca quien lo manda. Y no siempre acierta, sobre todo con nombres propios y con audios grabados en la calle.
Sin auriculares y sin apps. Dale al play y acércate el móvil a la oreja: el sensor de proximidad detecta la cara y pasa el sonido al altavoz de las llamadas. Solo lo oyes tú.
La app comprime todo lo que mandas por la vía normal. El rodeo de siempre sigue funcionando: pulsa el clip, elige Documento y busca la foto o el vídeo en el explorador de archivos. Llega tal cual, aunque sin miniatura y sin previsualización.
No hay comando ni app de por medio. Manda un solo emoji, sin texto alrededor, y llega en tamaño grande. Con dos se encoge un poco, con tres bastante más y a partir de ahí ya salen a tamaño normal.
Están en la misma biblioteca que los normales: icono de emoticonos, botón «+», y ahí los animados llevan un símbolo de reproducción en una esquina. Descargas el pack y listo.
Entre el cuñado de los memes y el grupo del colegio, el carrete se llena solo. En Android: Ajustes, Almacenamiento y datos, Descarga automática, y ahí decides qué se baja con datos móviles, qué con wifi y qué en itinerancia. En iPhone: Ajustes, Almacenamiento y datos, Descarga automática de multimedia. Desmarca lo que no quieras y notarás la diferencia en la factura y en el espacio libre.
Se cambia desde Ajustes, Chats, Tema, con tres opciones: claro, oscuro o el que tenga puesto el sistema. Aparte del tema global, la app permite darle color y fondo a conversaciones concretas, para distinguir de un vistazo el chat del trabajo del chat de casa.
El truco para saber quién te escribe sin sacar el móvil del bolsillo:
En Android, mantén pulsada la conversación en la lista y elige Añadir acceso directo. Aparece en el escritorio un icono con la foto de esa persona o de ese grupo, y entras de un toque sin pasar por la app.
Los emojis que ves dependen del teclado y del sistema, no de WhatsApp: cambiar de teclado es la única vía razonable si su diseño no te convence. Y no, no hay ninguna opción para cambiar el color de la letra. Los apaños que circulan pasan por apps que se cuelan entre el teclado y la app, y no compensan.
Pulsa el clip dentro del chat y elige Encuesta. Escribes la pregunta (hasta 255 caracteres) y hasta 12 opciones de respuesta de 100 caracteres cada una. Por defecto se puede votar a varias a la vez, y eso se desactiva con la casilla «Permitir varias respuestas».
Para quitar tu voto basta con volver a tocar la opción. Y el orden de las respuestas se cambia arrastrándolas antes de enviar.
Mismo sitio, el clip, y ahí Evento. Pones nombre, fecha y hora, y puedes añadir descripción (hasta 2048 caracteres), hora de finalización, ubicación y hasta un enlace de llamada de WhatsApp si la quedada es virtual. También existe la casilla de Permitir invitados, para que cada uno pueda llevar a alguien.
El evento se queda fijado en el chat y cada persona responde Asistiré, Tal vez asista o No asistiré, así que se acaba el «¿al final quién viene?» repetido quince veces.
Una comunidad agrupa varios grupos bajo un mismo paraguas temático. Es lo que resuelve el caos del colegio, el club o la escalera: en vez de siete grupos sueltos, tienes una comunidad con un grupo de avisos donde quien administra manda lo importante, y debajo los grupos pequeños de cada tema.
Cualquiera puede crear una, y dentro se pueden usar eventos, encuestas, reacciones, archivos y los controles de administrador. Los mensajes y las llamadas siguen con cifrado de extremo a extremo, como en el resto de la app.
Los canales viven en la pestaña Novedades, separados de tus chats, y sirven para seguir a personas u organizaciones. Es importante entender qué son y qué no: son unidireccionales. Quien sigue un canal no puede responder ni escribir a quien lo administra, solo reaccionar con emojis o votar en sus encuestas.
Dos detalles útiles: las notificaciones vienen silenciadas de fábrica, así que si quieres enterarte hay que activarlas canal por canal; y quien administra no ve la lista de seguidores, aunque sí tu nombre de perfil junto a tus reacciones.
Entra en la información del grupo, mantén pulsado el contacto y elige Hacer admin. del grupo. Para lo contrario, mismos pasos y Descartar como administrador. Solo puede hacerlo quien ya es administrador, claro.
Sirve para guardar un chat antes de borrarlo o para tener por escrito algo que necesitas. Entra en el chat, menú de tres puntos, Más, Exportar chat. Te pregunta si incluir los archivos multimedia (cuidado, el archivo se dispara de tamaño) y luego eliges por dónde mandarlo, normalmente el correo o la nube.
Recuerda que si esa conversación tiene activada la privacidad avanzada del chat, esta opción no estará disponible.
Dentro del chat, clip, Ubicación, y ahí Ubicación en tiempo real. Eliges durante cuánto rato la compartes, y se sigue enviando aunque cierres la app. Para cortarla antes de tiempo, pulsa «Dejar de compartir» debajo del propio mensaje.
La vía oficial es la copia de seguridad. Al reinstalar la app y verificar tu número, WhatsApp detecta la copia y te ofrece restaurarla, tanto desde la nube de Google como desde iCloud. La condición es que la copia exista y sea posterior a lo que quieres recuperar, así que merece la pena revisar cada cuánto se hace. Lo desarrollamos en cómo recuperar conversaciones de WhatsApp.
Aquí es donde más ha cambiado la respuesta respecto a lo que se contaba hace unos años, cuando la única salida era el navegador. Hoy WhatsApp funciona con un sistema de dispositivos vinculados: tu teléfono sigue siendo el principal, el que registra la cuenta, y a él puedes enganchar hasta cuatro dispositivos a la vez.
Los que admite oficialmente son estos: Windows, Mac, la versión web, tableta con Android, iPad, relojes con WearOS, teléfonos adicionales y algún dispositivo más de la casa. Cada uno se conecta por su cuenta y mantiene el cifrado de extremo a extremo, y todos funcionan aunque el móvil esté apagado.
Ya no hay que buscarse la vida: hay app oficial para tableta Android en Google Play. Una vez instalada, la vinculas así:
Si en la tablet no llega a salir el QR, entra en su menú de opciones y pulsa Vincular un dispositivo. Y si lo que quieres es usar la tablet con un número distinto al del móvil, esa misma app permite Registrar cuenta nueva desde el menú, eligiendo país y número.
Al vincular, la tablet sincroniza hasta dos años del historial más reciente. Lo anterior sigue guardado en el teléfono, no se pierde, simplemente no se copia.
También tiene app propia, y pide iOS 15.1 o posterior. Se vincula igual, escaneando el QR desde Dispositivos vinculados, y trae casi todo: llamadas y videollamadas de hasta 32 personas, compartir pantalla, envío de documentos, encuestas, eventos y la posibilidad de restringir chats para que nadie que coja el iPad los vea. Aquí el historial que sincroniza es de hasta un año.
La versión web sigue siendo la vía más rápida si solo quieres teclear cómodo un rato: entras en la web oficial desde el navegador y escaneas el QR. Para uso diario compensan más las apps de Windows y Mac, que no dependen de tener una pestaña abierta y permiten llamadas y videollamadas de hasta 32 personas. Lo tenemos paso a paso en WhatsApp para PC.
| Dispositivo | Cómo se conecta | Historial que sincroniza |
|---|---|---|
| Tableta Android | App oficial en Google Play, vinculada por QR (o cuenta nueva propia) | Hasta dos años |
| iPad | App oficial, requiere iOS 15.1 o posterior, vinculada por QR | Hasta un año |
| Windows y Mac | App de escritorio descargada de la web oficial, por QR o por número | El historial reciente sincronizado |
| Navegador | WhatsApp Web, escaneando el QR | El historial reciente sincronizado |
| Otro teléfono | Como dispositivo vinculado, sin registrar el número otra vez | El historial reciente sincronizado |
Es el consejo de seguridad más barato que existe y casi nadie lo sigue. Entra en Dispositivos vinculados y mira la lista: si hay algo que no reconoces, tócalo y cierra la sesión. La app desconecta sola los dispositivos tras 30 días de inactividad, pero 30 días son muchos días.
Y un aviso que da WhatsApp con todas las letras: vincular la cuenta a aplicaciones o sitios web no oficiales pone en riesgo la cuenta, porque nadie puede validar qué hacen con tus mensajes. Aquí no hay atajo bueno.
Llevamos años viendo cómo se repiten los mismos bulos, y forman parte de esta lista tanto como los trucos reales. Te ahorramos el disgusto:
Si de verdad quieres blindarte, el camino aburrido es el que funciona: verificación en dos pasos activada, revisión periódica de los dispositivos vinculados y desconfianza sana con los códigos de seis dígitos que te llegan «por error».
Sí, y desde la app oficial. WhatsApp publica en Google Play una versión para tabletas con Android que se vincula a tu teléfono escaneando un código QR desde Dispositivos vinculados. Esa misma app también permite registrar una cuenta nueva con otro número si prefieres usar la tablet por separado. Al vincularla, sincroniza hasta dos años del historial más reciente.
Hasta cuatro, además del teléfono principal, que es el que registra la cuenta y el único que puede autorizar nuevas vinculaciones. Valen ordenadores con Windows o Mac, el navegador, una tableta Android, un iPad, relojes con WearOS y teléfonos adicionales. Cada dispositivo funciona aunque el móvil esté apagado, y se desconecta solo tras 30 días sin usarse.
Quince minutos desde que lo enviaste. Mantienes pulsado el mensaje, abres el menú de opciones y eliges Editar. El mensaje se actualiza para todo el chat, pero queda marcado con la palabra «editado» junto a la hora y no se manda una notificación nueva. Solo funciona con texto: fotos, vídeos y documentos no se pueden editar.
Viene desactivada de fábrica. Entra en Ajustes, luego en Chats, y activa Transcripciones de mensajes de voz; después elige el idioma y confirma la descarga. Para transcribir un audio, manténlo pulsado y pulsa Transcribir. Los idiomas admitidos dependen del sistema: en Android son inglés, portugués, español y ruso, y en iPhone la lista es más amplia según la versión de iOS. La transcripción se genera en tu propio móvil y solo la ve quien recibe el audio.
No. WhatsApp no guarda ni muestra esa información, así que ninguna aplicación puede dártela por mucho que lo prometa en su descripción. Lo único que sí puedes ver es quién ha mirado tus estados, que dura 24 horas y aparece en la lista de vistas del propio estado. Cualquier app que ofrezca lo contrario busca permisos o suscripciones.
Puedes elegir entre 24 horas, 7 días o 90 días, y la duración solo afecta a los mensajes nuevos de ese chat. Si quieres que se aplique sin acordarte cada vez, entra en Ajustes, Privacidad, Duración predeterminada y elige un plazo: todos los chats individuales que abras a partir de entonces empezarán ya con mensajes temporales activados.
No, y además cuestan la cuenta. Esas versiones no las desarrolla WhatsApp, nadie puede comprobar qué hacen con tus mensajes y su uso incumple las condiciones del servicio. La consecuencia habitual es un bloqueo temporal que, si insistes, pasa a ser permanente. Lo mismo vale para vincular la cuenta a webs o apps no oficiales que prometen funciones extra.
Luislijb
Truco para WhatsApp
Daniel Garcia
Xd
Sonia
Buen artículo. Yo para estar oculto en WhatsApp utilizo Ninja Unseen. Con ella puedes leer y contestar a tus mensajes sin aparecer en línea y sin desconectar los datos. Os la recomiendo.
Cyriaco
¿Puedo fusionar dos ficheros mgstore?
Kathryn
Buenas. Solo les quiero informar que todos esos trucos me los sé por que ya llevo tiempo usando WhatsApp