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Rootear Android: qué es y qué pierdes al hacerlo

Rootear un Android es obtener permisos de superusuario sobre el sistema, el control total del móvil. A cambio pierdes la certificación de Play Protect, Google Wallet deja de funcionar y muchas apps de banca se niegan a abrir. Casi todo lo que buscabas con el root hoy se consigue sin él, y aquí te lo explicamos.
Si has llegado buscando cómo rootear, lo que quieres seguramente es otra cosa: quitarte de encima las aplicaciones de fábrica, hacer una copia de seguridad de verdad, bloquear anuncios o dejar la pantalla a tu gusto. Todo eso tiene ya una vía oficial.
El nombre viene de los sistemas tipo Unix, donde la cuenta con permisos absolutos se llama root. Rootear un Android es conseguir esos permisos: poder leer, modificar o borrar cualquier parte del sistema, incluidas las que el fabricante deja cerradas a propósito.
Android está construido sobre la idea contraria: cada aplicación vive en su propio espacio, sin tocar el de las demás ni el del sistema. Ese aislamiento es la base de la seguridad del teléfono, y con permisos de superusuario la pared deja de existir para quien los tenga.
Hay tres cosas que se confunden constantemente y conviene separar, porque suelen ir juntas pero no son lo mismo:
La distinción importa porque las consecuencias que verás a continuación no siempre dependen del root: muchas veces basta con que el arranque esté desbloqueado o con que el software no sea el de fábrica.
Esta es la parte que casi nunca se cuenta completa, así que la hemos comprobado punto por punto en las páginas oficiales de cada servicio.
Google mantiene un registro de los dispositivos que han superado la prueba de compatibilidad de Android y que incluyen aplicaciones de Google con licencia. Solo esos dispositivos están certificados para Play Protect, y solo ellos pueden llevar aplicaciones de Google como Play Store.
Cuando el móvil pierde la certificación, Google advierte de varias cosas a la vez: puede dejar de recibir actualizaciones del sistema y de las aplicaciones, sus apps de Google dejan de tener licencia, algunas funciones pueden no comportarse como deben y los datos pueden quedarse sin una copia de seguridad segura. Te lo contamos con detalle en nuestra guía sobre la certificación de Play Protect y cómo comprobarla. Es el punto de partida de casi todo lo demás: muchas apps no comprueban si tienes root, comprueban si tu dispositivo está certificado.
Aquí no hay margen de interpretación. La ayuda de Google lo dice con esas palabras: la aplicación Google Wallet no funciona en dispositivos rooteados. Y en el artículo sobre el aviso de que el teléfono no se puede configurar para pagar sin contacto enumera los casos que incumplen sus estándares de seguridad: dispositivo rooteado, ROM personalizada, bootloader desbloqueado o software no certificado. Cualquiera de los cuatro basta. Si pagas con el móvil, dejas de hacerlo.
Muchas aplicaciones de banca, y también algunas de la administración, se niegan a abrir en un móvil rooteado. No es un capricho ni un error.
El mecanismo es una comprobación de integridad del dispositivo: antes de dejarte entrar, la app consulta si el sistema que la está ejecutando es el original del fabricante y si el teléfono está reconocido como legítimo. Si la respuesta no es la esperada, se cierra. Una aplicación que muestra tu saldo y autoriza transferencias no puede fiarse de un sistema en el que cualquier programa con permisos de superusuario podría estar leyendo lo que ella pinta en pantalla. Cada entidad decide su nivel de exigencia, así que verás bancos que avisan, otros que limitan funciones y otros que ni arrancan.
Las plataformas de vídeo protegen su catálogo y también miran el estado del dispositivo. Netflix lo explica en su centro de ayuda: si al intentar usar o instalar la aplicación aparece el aviso de que no es compatible con tu dispositivo, suele deberse a que el teléfono no tiene la certificación de Play Protect, y entonces no puede descargar la app desde Google Play. Su recomendación es usar un dispositivo compatible. El patrón se repite en otros servicios de suscripción: unos bloquean la instalación, otros limitan la calidad de reproducción.
Las actualizaciones llegan como paquetes que el teléfono verifica antes de instalar. Si el sistema ha cambiado respecto a lo que el fabricante espera, esa verificación falla: la actualización se descarga y no se instala, o deja de ofrecerse. Google advierte de forma explícita de que un dispositivo sin certificación puede quedarse sin actualizaciones del sistema ni de las aplicaciones. Quedarse sin parches es un problema silencioso: no notas nada el primer mes, y al año llevas encima todas las vulnerabilidades corregidas mientras tanto.
Este es el punto importante y el que menos se menciona. Con el móvil rooteado, una aplicación maliciosa que consiga permisos de superusuario no queda encerrada en su parcela: puede leer los datos de cualquier otra app, interceptar lo que escribes, instalar componentes que sobreviven a un reinicio y esconderse de las herramientas normales de limpieza.
El aislamiento entre aplicaciones es lo que hace que un troyano metido en un juego tonto no pueda vaciarte la cuenta. Al rootear, esa garantía pasa a depender de que tú aciertes con cada petición de permisos, una a una y para siempre. Y si el móvil acaba comprometido, un antivirus gratuito para Android tiene mucho menos margen del que tendría en un sistema intacto.
Se repite mucho que rootear anula la garantía, y así de rotundo no es exacto. Conviene separar dos cosas.
La garantía legal es la responsabilidad del vendedor por las faltas de conformidad del producto. En España, el empresario responde de las que se manifiesten en un plazo de tres años desde la entrega del bien, según el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios en su redacción vigente desde el 1 de enero de 2022. Esa responsabilidad no se evapora porque hayas tocado el software.
Lo que sí cambia es quién demuestra qué. La ley presume, salvo prueba en contrario, que el defecto ya existía en la entrega si aparece durante los dos primeros años; pasado ese plazo, probarlo le toca al consumidor. Y si el fallo viene de la modificación que hiciste, no es una falta de conformidad de la que responda el vendedor.
La garantía comercial del fabricante, la que se ofrece por encima de la legal, es voluntaria y sus condiciones pueden excluir los daños derivados de modificar el software. En la práctica, si llevas a reparar un móvil rooteado, es habitual que el servicio técnico atribuya la avería a esa modificación, y discutirlo te toca a ti. No es consejo legal, es el terreno en el que te mueves.
Hemos repasado los motivos clásicos por los que la gente rooteaba y hemos comprobado en la documentación oficial cuáles están resueltos hoy de forma nativa. La mayoría lo están.
| Lo que buscabas con el root | ¿Se puede sin rootear? | Cómo se hace hoy |
|---|---|---|
| Copia de seguridad completa | Sí | Ajustes, Servicios de Google, Todos los servicios, Copia de seguridad. Guarda datos del dispositivo, fotos y vídeos, con 15 GB sin coste en tu cuenta de Google. |
| Grabar la pantalla | Sí | Grabador de pantalla en los ajustes rápidos. Puedes incluir audio y mostrar los toques. Los vídeos aparecen en Fotos, Colecciones, En este dispositivo, Películas. |
| Quitar aplicaciones preinstaladas | En parte | Play Store, icono de perfil, Gestionar aplicaciones y dispositivo para desinstalar. Las del sistema no se desinstalan, pero en muchos móviles se inhabilitan desde la ficha de la aplicación. |
| Personalizar la interfaz y los iconos | Sí | Ajustes de fondo de pantalla y estilo del sistema, que adapta los colores. Para cambiar iconos, cuadrícula y gestos, un launcher de Google Play con su pack de iconos. |
| Bloquear anuncios en todo el móvil | Sí, en parte | Ajustes, Redes e Internet, DNS privado, con el nombre de host de un proveedor que filtre publicidad. Google avisa de que el DNS privado solo protege las consultas de DNS. |
| Automatizar tareas | Sí | Rutinas del Asistente de Google, con disparadores de hora, lugar o voz. Muchos fabricantes añaden además sus propios modos y rutinas en Ajustes. |
| Mover datos a la tarjeta de memoria | Depende del móvil | Solo si tu modelo tiene ranura. Se gestiona desde Ajustes, Almacenamiento, o moviendo carpetas con la aplicación de archivos. Cada vez menos teléfonos la incluyen. |
| Cambiar de móvil conservando todo | Sí | El asistente de configuración del teléfono nuevo copia aplicaciones y datos, con cable o sin él, y también funciona desde un iPhone. |
| Alargar la vida de un móvil sin soporte | No de forma segura | Comprueba en Ajustes, Sistema, Actualizaciones de software si queda alguna pendiente. Si el fabricante ya no publica parches, no hay vía oficial para seguir recibiéndolos. |
Tres merecen un comentario aparte.
Las copias de seguridad eran el argumento fuerte del root, cuando la copia nativa apenas guardaba cuatro ajustes. Hoy Android sube a tu cuenta los datos del dispositivo, las fotos y los vídeos, y los restaura al configurar otro teléfono. Tienes el recorrido completo, con sus límites, en nuestra guía para hacer una copia de seguridad completa en Android.
Las apps de fábrica no siempre se pueden desinstalar, lo reconoce la propia Google, pero en muchos teléfonos sí se inhabilitan para que desaparezcan del cajón y dejen de ejecutarse. No es idéntico a borrarlas, aunque el efecto se parece. Aquí tienes qué apps del sistema puedes desactivar sin romper nada, que es la parte delicada.
El bloqueo de anuncios por DNS privado filtra a nivel de red, sin instalar nada y sin permisos especiales, en todas las aplicaciones y en el navegador. Con un límite que la propia Google señala: solo protege las consultas de DNS, no todo el tráfico.
Esto importa sobre todo si compras un teléfono de segunda mano, porque nadie te lo va a decir y determina si el móvil te servirá para pagar, para el banco o para ver series. Puedes comprobarlo tú mismo antes de soltar el dinero, sin instalar nada.
Si el vendedor reconoce que está rooteado y aun así te interesa, negocia el precio contando con el tiempo de dejarlo como estaba, que no siempre se consigue del todo.
En general sí, aunque el proceso depende del fabricante y del modelo: Google, en su documentación sobre dispositivos no certificados, remite a las instrucciones del propio fabricante. El recorrido lo tienes en nuestra guía para quitar el root de un Android, así que no lo repetimos aquí.
Dos avisos antes de ponerte. Haz una copia de seguridad de lo que te importe, porque muchos de estos procesos borran el contenido del teléfono. Y ten presente que revertir el root no siempre restaura la certificación de inmediato: en algunos modelos el estado del arranque queda registrado de forma permanente aunque vuelvas a cerrarlo.
Nada de esto va de dar lecciones. Hace diez o doce años, rootear era la manera razonable de tener un móvil usable: los fabricantes lo llenaban de aplicaciones que no se podían quitar, la copia de seguridad nativa era testimonial y no había ni grabador de pantalla ni control real sobre lo que corría en segundo plano. Quien rooteaba no buscaba trastear, buscaba que el aparato hiciera su trabajo.
Lo que ha cambiado no es que rootear sea peor, sino que el sistema ha absorbido casi todo lo que se ganaba con ello mientras crecía mucho lo que se pierde. Cuando el móvil es la tarjeta de embarque, el banco y el medio de pago, la cuenta sale distinta. Sigue habiendo quien lo hace por afición, y con razones legítimas: un dispositivo de pruebas, dar segunda vida a un teléfono abandonado por el fabricante, entender Android por dentro. Ahí tiene todo el sentido. Lo que ya no compensa es rootear tu único móvil para conseguir algo que puedes tener sin tocar nada.
Significa que alguien ha obtenido permisos de superusuario sobre el sistema, es decir, capacidad para leer y modificar cualquier parte de Android, incluidas las zonas que el fabricante deja cerradas. Se pierde así el aislamiento entre aplicaciones que sostiene la seguridad del teléfono.
No. Desbloquear el bootloader es levantar el cierre que verifica en el arranque que el software es el firmado por el fabricante, y es un estado del dispositivo. Rootear es obtener permisos de superusuario dentro del sistema. Suelen ir juntos, pero un móvil puede tener el arranque desbloqueado sin estar rooteado.
La garantía legal frente al vendedor no desaparece por completo: en España el empresario responde de las faltas de conformidad que se manifiesten en tres años desde la entrega. Ahora bien, el fabricante puede negarse a cubrir una avería causada por la modificación del software, y pasados los dos primeros años es el consumidor quien debe probar que el defecto ya existía.
No. La ayuda de Google indica que la aplicación Google Wallet no funciona en dispositivos rooteados. También detalla que tener una ROM personalizada, el bootloader desbloqueado o software no certificado incumple los estándares de seguridad para pagar sin contacto.
Porque realiza una comprobación de integridad del dispositivo antes de arrancar: verifica que el sistema es el original del fabricante y que el teléfono está reconocido como legítimo. Con permisos de superusuario activos esa comprobación no se supera, y la aplicación se cierra o limita funciones.
Abre Play Store, toca el icono de perfil, entra en Ajustes y luego en Información para ver el estado de certificación de Play Protect. Comprueba también si al encender aparece un aviso de arranque desbloqueado, si Google Wallet permite configurar el pago sin contacto y si las actualizaciones del sistema se instalan con normalidad.
René
Quiero internet gratis
Lindolfo Ramos
Muy bueno
David
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