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Qué es uTorrent y cómo funciona: guía clara y honesta

uTorrent es un cliente del protocolo BitTorrent: un programa que descarga un fichero por trozos desde muchos ordenadores a la vez y, mientras lo baja, lo comparte con los demás. Es legal y sirve para repartir archivos grandes. Lo que decide la legalidad no es el programa, sino el contenido que muevas con él.
Lo esencial
Saltos rápidos: cómo funciona el protocolo · alternativas libres · qué dice la ley española
Hoy te explicaremos qué es uTorrent, cómo funciona por dentro el protocolo que usa y en qué estado está el programa. Nos centraremos en entender el mecanismo, saber qué se paga y qué no, y dónde está la raya legal en España. No vamos a enseñarte a buscar películas, series, música ni juegos: ese camino no lo cubrimos aquí.
Conviene separar dos cosas que la gente mezcla. BitTorrent es un protocolo, un conjunto de reglas para repartir un fichero entre muchos ordenadores. uTorrent es un programa que habla ese idioma, y por eso se le llama cliente, igual que tu navegador es un cliente del protocolo web. Lo creó Ludvig Strigeus en 2005 y hoy lo publica BitTorrent, Limited. Su gracia original fue el tamaño: un ejecutable diminuto que apenas consumía memoria. De ahí la µ del nombre, la letra griega que en el sistema métrico significa micro.
El protocolo en sí no tiene nada de turbio: mueve ficheros pesados sin que un servidor central se ahogue, y por eso lo usan proyectos de software libre, archivos históricos y empresas. La confusión viene de que también es el vehículo habitual del intercambio de obra protegida, que es otra cosa.
En una descarga web normal pides el archivo entero a un servidor, y si ese servidor se satura te quedas sin descarga. BitTorrent le da la vuelta: el fichero se parte en cientos o miles de trozos y tu cliente los va pidiendo a distintos ordenadores. Cada trozo viaja con su propia huella criptográfica, así que si llega corrupto o manipulado el cliente lo descarta y lo vuelve a pedir. Por eso una descarga completada es, pieza a pieza, idéntica al original.
Un fichero .torrent no contiene el archivo que quieres. Es un índice de unos pocos kilobytes con el nombre y tamaño de lo que se va a descargar, la lista de huellas de cada trozo y las direcciones de los servidores de coordinación.
Un enlace magnet hace lo mismo sin fichero de por medio: una cadena que empieza por magnet: y contiene el identificador único del contenido, calculado a partir de sus propios datos. Tu cliente coge ese identificador, pregunta a la red quién lo tiene y reconstruye la información que llevaría el .torrent. La diferencia práctica es que el .torrent se guarda y el magnet se abre desde el navegador. El resultado es el mismo.
Para intercambiar trozos, tu ordenador necesita saber a quién pedírselos. De eso se encargan dos mecanismos.
El vocabulario describe roles, no personas, y cada usuario cambia de rol a lo largo del día.
Y un aviso, porque mucha gente hace lo contrario de lo que le conviene: si cierras el programa en cuanto termina la barra de progreso, dejas el enjambre más pobre para el siguiente. Debian pide expresamente que dejes el cliente sembrando al acabar.
Tu velocidad de bajada no la marca solo tu conexión, sino la capacidad de subida sumada de quienes te sirven trozos. Un contenido con doscientos seeds bien conectados saturará tu línea sin despeinarse; con dos seeds lentos tardará horas, tengas fibra de mil megas o no. De ahí que no exista truco de configuración que multiplique la velocidad. Lo que sí ayuda, y poco, es no limitar tu subida a cero: si estrangulas lo que das, muchos clientes te devuelven menos.
Decir que uTorrent es freeware, como hacía la versión anterior de esta guía, se queda corto: hay una versión sin coste, sí, pero lleva publicidad dentro del programa y por encima hay tres niveles de pago. Estos son los productos que la web oficial mantiene vivos:
Dos avisos sobre plataformas que el texto viejo daba mal. uTorrent Classic para Mac sigue descargándose, pero la página oficial advierte de que no es compatible con macOS Catalina 10.15 ni superiores, y su pack de idiomas está fechado en octubre de 2019: en un Mac actual no es una opción. Y la página de Linux existe, aunque solo habla de paquetes para Debian y Ubuntu.
| Plan de uTorrent | Qué incluye | Precio verificado |
|---|---|---|
| Basic | Descarga de torrents con publicidad dentro del programa | Gratis |
| Ad-Free | Quita los anuncios de la interfaz | 6,95 $/año en Classic y en Web para Windows; 4,95 $/año en Web para Mac y en Android |
| Pro | Sin anuncios, análisis antivirus integrado, conversión de ficheros y soporte prioritario | 19,95 $/año; en Android aparece rebajado a 2,99 $/año |
| Pro+VPN | Todo lo de Pro más un año de CyberGhost VPN | 69,95 $/año |
La web oficial muestra los precios en dólares, así que lo que pagues en euros dependerá del cambio y de los impuestos. Y una observación que nos parece honesta: 69,95 dólares al año por un cliente de torrents con una VPN de regalo es caro, existiendo clientes libres que no cobran nada.
Si vas a instalarlo, hazlo con cuidado. Estos son los puntos donde conviene mirar dos veces:
utorrent_installer.exe y ocupa poco menos de cuatro megas. Los portales de descargas de terceros son donde históricamente aparecen instaladores modificados..torrent y los enlaces magnet. Es lo único que necesitas. Al acabar, pasa el instalador por tu antivirus si tienes dudas; si buscas protección para Android, tenemos un repaso de los mejores antivirus gratis para Android.Te damos varias opciones y esta es la primera: si esta lista de precauciones ya te ha dado pereza, salta al apartado de alternativas. Ninguna de las tres pide nada de esto.
Esta parte no la contamos para hacer sangre, sino porque explica por qué mucha gente que lleva años en esto ya no lo instala.
Marzo de 2015. Usuarios del foro oficial denunciaron que, tras actualizar a uTorrent 3.4.2 build 38913, había aparecido en sus equipos un programa llamado Epic Scale: un minero de criptomonedas que usaba el procesador en segundo plano. Varios afirmaron no haber aceptado ninguna oferta durante la instalación. BitTorrent, Inc. negó que se instalase sin permiso, pero suspendió la oferta y publicó la 3.4.3 para alejar a la gente de la compilación afectada. Lo documentaron gHacks el 6 de marzo de 2015 y TorrentFreak el 13 de abril de ese año.
Febrero de 2018. Tavis Ormandy, de Google Project Zero, publicó varias vulnerabilidades en uTorrent Classic y uTorrent Web al agotarse el plazo de noventa días que ese equipo concede antes de hacer público un fallo. El problema estaba en los servidores internos que ambos levantan para controlarse a distancia: Classic en el puerto 10000 y Web en el 19575. Mediante una técnica llamada DNS rebinding, cualquier web que visitases podía enviarles órdenes, desde consultar qué habías descargado hasta cambiar la carpeta de destino y dejar un fichero en el arranque de Windows. Se corrigió con una actualización.
Ninguno de los dos episodios convierte a uTorrent en malware, y conviene decirlo con esa precisión. Lo que dejan es un patrón: un programa cerrado, financiado con publicidad y ofertas de terceros, en el que has de confiar sin poder mirar dentro.
Las tres son gratuitas de verdad, sin anuncios ni plan de pago escondido, y publican su código para que cualquiera audite lo que hacen.
Es la alternativa más directa porque nació con esa intención declarada: su web dice que el proyecto busca ofrecer un sustituto de código abierto a µTorrent. La versión actual es la 5.2.3, con el código bajo GPLv2 o posterior y los binarios bajo GPLv3 o posterior, según su fichero COPYING. Va en Windows, Linux, macOS, FreeBSD y OS/2, con interfaz muy parecida a la de uTorrent, control remoto por navegador y soporte de magnet, DHT, PEX y conexiones cifradas. Publica la firma PGP y el hash SHA2-256 de cada instalador. Un matiz honesto: el propio proyecto avisa de que la versión de macOS está poco atendida.
La versión estable es la 4.1.3, bajo GPLv2 o GPLv3 según su fichero COPYING, para macOS, Windows y Linux. Es el más ligero de los tres y el que mejor se integra con cada sistema. Ubuntu lo eligió como cliente por defecto, y el proyecto presume de no incluir barras de herramientas, anuncios ni funciones reservadas a una versión de pago. Si tienes un NAS o un servidor casero, es la opción evidente.
Versión 2.2.0, bajo GPLv3 según el fichero LICENSE de su repositorio oficial, para Windows, macOS y Linux. Su particularidad es la arquitectura en dos piezas: un servicio que trabaja por su cuenta y una interfaz que se conecta a él, así que puedes dejarlo descargando en un equipo y controlarlo desde otro. Es el más ampliable con complementos y el que más rato pide.
qBittorrent, sin rodeos. Es el que menos te hará echar de menos uTorrent: interfaz casi idéntica, sin publicidad, sin versión de pago y con firmas publicadas para que compruebes que el instalador es el suyo. Si tu equipo es un Mac o un servidor doméstico, cambiamos la recomendación a Transmission. Y si ya tienes uTorrent y te funciona, no pasa nada por seguir con él, siempre que lo mantengas actualizado y no aceptes ofertas durante las instalaciones. El protocolo, que es lo que de verdad importa, es el mismo en los cuatro.
| Cliente | Licencia | Sistemas | Anuncios | Versión de pago y precio |
|---|---|---|---|---|
| uTorrent (Classic, Web y Android) | Propietaria, de BitTorrent, Limited | Windows (Classic y Web), Mac (Web; el Classic no pasa de macOS 10.14), Linux solo Debian y Ubuntu, Android | Sí, en la versión gratuita | Ad-Free 6,95 $/año (4,95 en Web para Mac y Android); Pro 19,95 $/año (2,99 en Android); Pro+VPN 69,95 $/año |
| qBittorrent 5.2.3 | GPLv2+ el código, GPLv3+ los binarios | Windows, Linux, macOS, FreeBSD, OS/2 | No | No existe |
| Transmission 4.1.3 | GPLv2 o GPLv3 | macOS, Windows, Linux | No | No existe |
| Deluge 2.2.0 | GPLv3 | Windows, macOS, Linux | No | No existe |
No son ejemplos de adorno: puedes comprobarlos todos ahora mismo desde el navegador.
.torrent. En el directorio de la 24.04 LTS están ubuntu-24.04.4-desktop-amd64.iso.torrent y el equivalente del servidor.El patrón es claro: BitTorrent brilla cuando el fichero pesa mucho, lo quiere mucha gente y quien lo publica no puede pagar el ancho de banda de todos. Si lo que buscas es guardar vídeo para verlo sin conexión, hay caminos oficiales más simples en la guía de descargar vídeos en Android por la vía legal y oficial.
Empecemos por lo obvio: no somos abogados y esto no es asesoramiento jurídico, sino un resumen de las normas publicadas en el BOE. Si tienes un problema concreto, consulta a un profesional.
El artículo 31.2 del texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual regula el límite de copia privada y exige tres condiciones a la vez: que la copia la haga una persona física para uso privado, sin fines comerciales ni profesionales; que se realice a partir de una fuente lícita y sin saltarse las condiciones de acceso a la obra; y que no se use de forma colectiva ni lucrativa ni se distribuya cobrando por ella. Ese requisito de la fuente lícita se lleva por delante la creencia popular de que «bajar está permitido». El artículo 31.3 excluye además las obras puestas a disposición conforme al artículo 20.2.i, la modalidad de las plataformas bajo demanda, junto con las bases de datos y los programas de ordenador.
Aquí está el punto que casi nadie explica. El artículo 20.2.i considera acto de comunicación pública «la puesta a disposición del público de obras, por procedimientos alámbricos o inalámbricos, de tal forma que cualquier persona pueda acceder a ellas desde el lugar y en el momento que elija». Y eso es exactamente lo que hace tu cliente desde el primer minuto: en cuanto tienes un trozo, lo ofreces a los demás, sin una casilla realista para evitarlo, porque el reparto entre pares es el propio funcionamiento del protocolo. Con obra protegida, no estás solo descargando: también estás poniendo a disposición. Son dos conductas distintas y la segunda pesa más.
La vía penal exige un requisito que muchos textos divulgativos omiten: el artículo 270.1 castiga a quien reproduzca, distribuya o comunique públicamente una obra sin autorización «con ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto y en perjuicio de tercero». Sin ese ánimo la conducta queda fuera del tipo penal, lo cual no la vuelve lícita: puede seguir generando responsabilidad civil frente al titular de los derechos.
Es el órgano del Ministerio de Cultura que actúa por la vía administrativa. Según el artículo 195 de la Ley de Propiedad Intelectual, ejerce «las funciones de salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual frente a su vulneración por los responsables de servicios de la sociedad de la información». Fíjate en contra de quién se dirige: los prestadores de servicios, es decir, las webs y los intermediarios, valorando su audiencia en España y su modelo de negocio. No está pensado para perseguir usuarios uno a uno, sino para cerrar el grifo en el origen.
Una VPN cifra tu tráfico y oculta tu IP a los demás participantes del enjambre. Como herramienta de privacidad general está bien, igual que en la wifi de un aeropuerto, y por eso la explicamos en nuestra guía sobre qué es una VPN en el móvil y cómo configurarla. Lo que una VPN no es: un permiso. No cambia lo que la ley considera lícito. Quien te la venda como el modo de descargar obra protegida sin consecuencias te está vendiendo humo.
El protocolo garantiza que lo que descargas llega íntegro, pero no que sea lo que dice ser. Esa distinción es la clave de casi todos los sustos.
certutil -hashfile fichero.exe SHA256 te devuelve el hash; en macOS o Linux, shasum -a 256 fichero. Si no coincide con el publicado, bórralo..exe, un .scr (protector de pantalla de Windows, que es un ejecutable con otro nombre), un .bat o un .msi, no lo abras. Ningún vídeo necesita un programa para reproducirse.Y una corrección a lo que decía la versión anterior de esta guía: circula el consejo de desactivar el cifrado del protocolo para que tu operador no te limite. No lo recomendamos. Desactivar esa capa no te va a dar velocidad, solo te deja más expuesto.
Sí. uTorrent es un programa legal y el protocolo BitTorrent también. Lo que puede ser ilícito es el contenido concreto que muevas con él. La ley no persigue la herramienta, sino el uso no autorizado de obras protegidas.
El fichero .torrent es un índice pequeño que descargas y abres con tu cliente. El enlace magnet contiene el identificador único del contenido y deja que el programa localice por su cuenta esa misma información en la red. El resultado final es idéntico.
Porque la velocidad la marca la capacidad de subida de quienes te están enviando trozos, no tu línea de bajada. Con pocos seeds conectados, la descarga irá lenta aunque tengas fibra. No hay ajuste que lo arregle.
qBittorrent 5.2.3, que es código abierto bajo licencia GPL, no lleva publicidad, no tiene versión de pago y publica el hash SHA-256 y la firma PGP de sus instaladores. Para un Mac o un servidor doméstico preferimos Transmission 4.1.3.
No. Una VPN cifra tu tráfico y oculta tu IP, y como herramienta de privacidad está bien, pero no cambia lo que la ley considera lícito. No convierte en legal el intercambio de obra protegida ni te exime de responsabilidad.